Choque

l saxo de Bernie McGann parece
la plomería del Imperio Romano. Sus notas
erosionan la arenisca/
sacuden los árboles en plantaciones de cerillas.

A veces es un rastrillo de jardín de mala muerte
con puñados de malezas, gusanos-fuerza de gravedad y retorcerse.
Estar de suerte/
es estar desempleado. Es el dolor persistente en la columna.

Aterroriza a los viejos
mientras bronce rechina por pavimento entre
apuros y tropiezos.
El saxo de Bernie McGann
le gruñiría la elegancia.

Pino viejo, euforia de helados-
jazz al aire libre, obligatorio principio de verano.
Hay una conspiración en escena
decidida por un código morse de dedo y gruñidos.

McGann cepilla nubes desde su lengüeta.
Merodea encima de la banda
esperando el solo
como un oso sonriente en una pescadería.
Los asientos de plástico pausan, luego
un temblor desde la plataforma desmontable. Recordando.

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