A la Vera del Camino Hacia la Guerra

Al igual que el ala de un currawong
peinando enredos de aire
o el pulso del odre de agua en este lago saciado
déjenme ser ocioso.

A la vera del turno del chillido del murciélago, frutos de hollín de un árbol que anida
los chamizos se acumulan junto al arroyo estrecho…
Un diminuto dique de consecuencia renacuaja.
………………Blancas cacatúas se malezan, refunfuñan
………………aún no podemos pedir que quieto
………………así que déjenme ser ocioso.

Los mercados de bolsa se desinflan, luego se disparan,
el dinero balbucea alrededor del mundo.
Los caminos se estiran para adaptarse a nuestras cinturas
mientras los soldados acampan en tierra rival.
El Cirílico de blanco
sobre el ala del cisne negro
no es plan de batalla para ningún general.
……….Pero mis ojos son indolentes,
……….esos caminos no rajarán el mundo.

Irascible llamado de la gallina de agua a los aviones que sobrevuelan
luego estoy de nuevo dentro de un argumento gesticulado
aún basado en las cuevas-
‘necesitamos más’, ‘quieren lo nuestro’. Codicia y Miedo de nuevo.

Los sauces dragan el lago,
las anguilas archivan historias de barro.
Es hora de reemplazar los dioses tribales-
han empezado y ganado todas las guerras.
………………Pueblos del Libro
………………deberían botar esos libros.
………………………..Llega un momento en que la sangre …………pesa más que la tinta.

He pintado todas las motas bellas
he sobretendido, luego
he entendido… sin ilumine ni audiencia.
Mi padre está muerto,
dejemos que las tortugas de carbón húmedo cuiden el pedestal;
cantaremos nuestros himnos a los peces.

Una gaviota bate una nube en aguas bajas —
tu sueño se perturba! Eres almuerzo!
Lo que nos rodea no está sereno.
Los cuervos cantan Little Lamb*, cada
maleza es una contienda.
Pero es la violencia del ojo que parpadea, el zumbido de la piel.

Encadena cada hombre poderoso a bancos de madera gastados
hasta que la infusión del canto de los pájaros someta sus manos.
………………Los párpados inmobilizados se rendirán
………………a un día de forraje casual.

Es simplístico decir
simplístico negar
necesitamos hacedores de paz
que patrullen nuestras cabezas. Con el ocio como plegaria,
capacitarnos para decir basta. La inteligencia escuchará
a medida que cada día
se convierta en su propia declaración de intención.

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* Rima infantil popular.

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